COLLEGIUM INTERNATIONALE SANCTI BERNARDI IN URBE











AQUINATA BÖCKMANN





LA BÚSQUEDA DE DIOS
El camino benedictino

















Apuntes y notas para el
Curso de Formadores de la Orden Cisterciense
(Pro manuscripto)


Curia General de la Orden Cisterciense
ROMA - 2002


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La Búsqueda de Dios

El camino benedictino
Sr. Aquinata Böckmann OSB


El tema que se me ha confiado tiene un importante interés en la actualidad. ¿En efecto, muchas personas que están a nuestro alrededor se encuentran en búsqueda, pero ¿de qué y de quién? Podríamos hacer una lista: investigan una casa, cierto bienestar material, estima, éxito, placeres, poder, auto-realización, felicidad. Pero si buscan de forma egoísta todas estas cosas, sólo por ellos mismos, entrarán en un círculo vicioso, y no encontrarán lo que desean, sólo una sensación de vacío. Quien en cambio lo que busca es lo ventajoso para otros con frecuencia tendrá la experiencia que esto le hace a él mismo feliz. Ésta es el camino más seguro para encontrar un sentido a la vida. Y esto es lo que muchas personas jóvenes están buscando. Se trata de una búsqueda espiritual. En fin, podríamos pensar en todos los que están en búsqueda de un principio trascendente, de Dios, de su amor, que desean hacer esta experiencia, unirse a Dios. Probablemente deseando llegar a esta meta, también llegarán a un alto grado de felicidad, hasta en los sufrimientos.
EI tema específico de esta exposición es: "La búsqueda de Dios, el camino benedictino". Diremos como Benito puede ayudarnos en la búsqueda de Dios.
Dos consideraciones preliminares:


a) Buscar realmente a Dios

Cuando se presentan nuevos candidatos en el monasterio, Benito desea preguntar en primer lugar si realmente buscan a Dios, o bien, si ellos buscan a Dios realmente (que es en mi opinión la mejor traducción). EI problema es: ¿qué buscan los candidatos? Benito sabe bien que los jóvenes de sus tiempos pueden buscar muchas otras cosas

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fuera de Dios, incluso en el monasterio. En el siglo sexto - tiempo de terribles guerras - la gente atraída hacia el monasterio, pudo buscar protección, seguridad, una mejor calidad de vida, una promoción según el plan humano. Hoy día podríamos añadir un trabajo satisfactorio o una seguridad en la vejez y en la enfermedad. Buscar realmente a Dios ya es una condición para entrar en el camino benedictino. En un otro capitulo Benito dirige esta pregunta al que se presenta: "Amigo, ¿a qué has venido"? (RB 60,3). Es Dios solo el que te interesas, ¿cuál es el fin de tu búsqueda? Absolutamente "no antepongan nada absolutamente a Cristo" (RB 72,11) ésta parece ser la frase central de la Regla de Benito.
Según Benito la búsqueda requiere una orientación de toda la persona hacia Dios. ¿Pero qué significa esto concretamente? Y justo aquí nace mi perplejidad. Apenas he acabado de hacer una tesis de doctorado sobre la búsqueda de Dios, pero sinceramente, después de tres años dedicados a estudiar y discutir este tema, se prácticamente casi como antes, y me encuentro hasta más confusa. Sí, se pueden encontrar pasajes muy bellos de Agustín y otros Padres de la Iglesia, como éste: "Podemos buscar lo que se puede encontrar, y continuar la búsqueda después de haberlo encontrado, desde el momento en que el objeto de nuestra búsqueda está escondido, de modo que continuaremos buscándolo, y lo que encontremos será así infinito, de modo que deberemos continuar buscando."
Basilio, una de las fuentes de la Regla de Benito, ha hablado de "un afán ardiente de gustar a Dios: y este debe ser insaciable, bien firme, inmutable. Se actúa a través de la sabia y asidua contemplación de la gloriosa majestad de Dios, y a través de los pensamientos de gratitud y la incesante memoria de los bienes que nos viene de Dios. Todo esto engendra en el alma lo que ha sido dicho: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas" (Mc 12,30), tomando ejemplo del que dice: "Como busca la cierva las corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío" (Reglas breves 157).
Digno de señalar es el hecho de que Basilio une el deseo y el amor de Dios, entendiendo por esto: meditación y oración.



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Pero todo esto todavía parece demasiado vago, demasiado difícil de comprender. Me pregunto: ¿en mi vida concreta, en mis empeños diarios, qué significa buscar a Dios realmente y qué ayuda puede ofrecerme Benito? Benito lo indica explícitamente en lo que llamamos "las tres O" en latín: Opus Dei(1), obaedientia (2), obprobria. (3), que traduzco libremente del siguiente modo: celo en dar el primer lugar a Dios en todas las distintas formas de oración (1); escucha, discernimiento y obediencia (2); y, por fin, servicio (3).
Profundizaremos en estos tres criterios más adelante.
Pero todavía hay otra cuestión preliminar: meditando sobre este tema, siento surgir dentro de mí una especie de rebelión. No me gusta tener que confrontar directamente con un "deber" y con lo que tengo que hacer. Y esto porque esta categoría para muchos de nosotros debería ser la más importante de la vida. ¿Tiene que entenderse este tema en términos sólo de deber? ¿Nos da la Regla de Benito una respuesta?


b) Dios nos busca

Deseo que esté bien claro: es Dios quien me busca primero. Benito dice: "De lo alto de los cielos Dios se inclina sobre los hombres para ver si hay alguno que busca a Dios"(RB 7,27; Sal 13). Encontramos al principio el deseo de Dios - Dios busca al hombre - : nuestra búsqueda de Dios es una respuesta. En el Prólogo, Benito representa a Cristo que busca a su obrero entre la multitud, atrayéndolo con una pregunta. Se podría suponer que pregunte si alguien tiene suficiente capacidad y esté dispuesto a trabajar con empeño en su viña. Por tanto, estoy sorprendida frente a la pregunta que Cristo dirige: "Hay alguien que ama la vida y desea días de prosperidad" (Pról. 15). Éste es realmente iluminante. Dios no busca mis capacidades, ni siquiera mi servicio. No, lo que Dios busca es mi persona, deseando que tenga la vida, cosa que corresponde al deseo de mi corazón. Y esto no significa solamente existir, sino tener una vida plena, intensa. Luego Benito concluye lógicamente con este pasaje: "¿Y, qué cosa más dulce para nosotros, hermanos queridísimos, que esta

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voz del Señor que nos invita? He aquí, pues, que el Señor nos enseña con su misericordia el camino de la vida." (Pról. 19-20). ¡Se empieza con una buena noticia!
A este texto se asocia otro: en una situación de extrema gravedad, cuando un hermano rebelde y obstinado tiene que ser sometido a la pena de la excomunión, Benito se dirige al abad exhortándolo a comportarse como el mismo Cristo. Ahora expongo una cita del texto: "E imitando el ejemplo amoroso del Buen Pastor, que dejando en los montes las otras noventa y nueve ovejas, corrió en busca de la única que se había perdido; y sintió tanta ternura de su debilidad que se complació en echársela a los hombros para devolverla al rebaño" (RB 27,8-9). En un contexto parecido, parafraseando el versículo de un Salmo: "Me extravié como oveja perdida; busca a tu siervo que no olvida tus mandatos" (Sal 118,176) Ambrosio de Milán ruega así a Cristo: "Ven, Señor Jesús, busca a tu siervo, busca a tu oveja extenuada. Ven, pastor, busca: ha ido errando tu oveja. Búscame, encuéntrame, levántame (suscipe me), llévame, ven de nuevo a tomarme". En Cristo se ha encarnado la búsqueda de la humanidad de parte de Dios. Esto es para mí muy consolador; puedo saber que no hay ninguna situación desesperada, lejana, espinosa, ningún lugar entre todos los posibles, dónde el Buen Pastor no pueda encontrarme. Por esto tengo confianza, pero me pregunto: ¿cuándo me encuentro lejos de Dios, agotado, circundado por tantos obstáculos, qué hacer? ¿Debería estar dónde estoy y dormir tranquilamente? Ciertamente hay situaciones en que soy incapaz de moverme por mi completa impotencia. Aceptaré mi situación creyendo que Dios me buscará y me encontrará en cualquier lugar. Es un primer paso para salir de las dificultades. Pero puede darse que no se trate de una situación tan grave. Quizás se pueda hacer algo. Y también aquí encuentro ayuda en la Regla de Benito para dar algún pequeño paso en la búsqueda de Dios, avanzando a ciegas hacia de él.
Y para Benito, como ya hemos indicado, esto concierne explícitamente a tres ámbitos, de los que ahora empezaré a ocuparme (Opus Dei, obœdientia, obprobria).



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