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Buscar realmente a Dios - el camino benedictino: buscar la voluntad de Dios - dar la máxima importancia a la escucha de la voz de Dios, haciendo obrar el discernimiento sea solo o juntos, obedecer a las disposiciones del superior y de los otros, seguir el método de la discreción. He aquí dónde encontramos a Dios: por su voluntad, su designio de salvación, la mediación de los que han sido elegidos como responsables, pero también a través de los otros y de cada circunstancia.



3. Servicio

Como tercer criterio de la búsqueda de Dios Benito nos habla del celo por los obprobria, que traduzco libremente como una buena disposición para servir. Tendremos todavía que echar mano de viejas interpretaciones, que han tenido un gran impacto sobre nuestra vida monástica y que han supuesto al mismo tiempo una reflexión sobre la espiritualidad común en la vida de todo cristiano. Todavía recuerdo el slogan: Cuanto más sufrimos más cerca estamos de Dios. Esto puede crear una mentalidad de víctima: alguien podría esforzarse por privarse de todas las alegrías espontáneas ofrecidas por la naturaleza o el arte, en el intento de sufrir o de actuar contra todos los deseos que surgen en nosotros. La fuente de Benito era de esta opinión (Regla del Maestro): tenemos que ser sometidos a muchas pruebas en esta vida, la vida monástica tiene que convertirse en una prisión, de otro modo no podremos ser felices en el cielo. Esto implica que Dios debe ser buscado y encontrado sobre todo en la otra vida: en cielo. Por tanto, deberíamos estar contentos que existan personas que nos hacen sufrir. Según esta fuente de Benito, el superior era un torturador y ponía pruebas con el fin de hacer llegar a los monjes a ser santos, a veces también con dificultades creadas a propósito. Siguiendo en cambio las interpretaciones actuales leemos: "celo por las adversidades", "celo por las pruebas", por los reproches, por todo lo que suponga humillación: ¿pero podemos desear de veras estas cosas? ¿Es éste un modo de buscar Dios o más bien una aberración psicológica?

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a) obprobria y sus significados

¿Qué son concretamente estos obprobria? Si tomamos en consideración los escritos de Basilio, la fuente más inmediata de la Regla, encontramos que a los candidatos les son asignados trabajos manuales, la tarea de ocuparse de la casa; trabajos que deben cumplir con las mejores disposiciones, aunque éstas sean tareas consideradas por la gente del mundo como obprobria (reg. Bas. 6). En este contexto histórico, el trabajo manual y todos los tipos de servicios que hacen referencia a la casa generalmente fueron despreciados, desarrollados por los esclavos y por las mujeres. También podemos hallar este contexto en la Regla de Benito, cuando habla del servicio de cocina (RB 35) del servicio a los enfermos y todo lo que concierne al trabajo en los campos (RB 48). Casiano hace trabajar por algún tiempo a los que están en los inicios en la estancia reservada a los huéspedes para que aprendan la paciencia y la humildad, (Inst. 4,7). El servicio comprende la limpieza de los locales, el lavado de los pies a los forasteros y a los huéspedes. Por lo tanto, también podemos incluir en los obprobria el capítulo 53 de la Regla sobre la hospitalidad. Hay muchos servicios que tienen que ser desarrollados en la comunidad de Benito. Sin embargo, no aparece nunca el intento de humillar a alguien, pero estas tareas son importantes para la comunidad y para las personas que tienen que ser servidas y que necesitan ayuda. También podríamos pensar en la vida de una familia, de cualquier grupo humano. ¡De cuántos servicios sencillos tenemos siempre necesidad! ¡Éstos son los obprobria para el siglo VI!
Después de esta introducción tomo ahora en consideración diversos tipos de servicio, vistos como modos de buscar Dios.



b) "Servicio de cocina"

Dificultad

Benito tiene un largo capítulo relativo al "servicio de cocina" (RB 35). Esto comprende no solo cocinar y servir las comidas, sino

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también ocuparse de la lavandería, de las limpiezas de la casa, de las lámparas de aceite en el oratorio. Los monjes también tienen que ir a los bosques para hacer provisión de leña para el fuego y cortarla. Estos servicios de la casa se desarrollan en turnos semanales. A nosotros esto no nos parece extraño.
Pero en este contexto histórico es muy difícil. La comunidad se compone de elementos que provienen de todas las clases y de todos los niveles de la sociedad, así como de razas diferentes. Hay algunos que están acostumbrados al trabajo manual y otros que no han tenido nunca nada que ver con tal trabajo. Éstos últimos consideran el trabajo manual como algo no adecuado para hombres libres. Haciendo referencia a la entrada de nuevos miembros (RB 58), también podríamos imaginar que algún noble llevara consigo algunos esclavos pensando que así sería ciertamente dispensado de cumplir tales tareas. Benito explica claramente, justo en el momento de la entrada, que en este lugar no hay distinciones entre las personas (Cf. RB 2,16) y que no hay dos clases de miembros en la comunidad: los que se dedican a los trabajos más humildes y otros que lo desprecian dedicándose a ocupaciones consideradas mejores, como, por ejemplo, la oración y la lectio, y, posiblemente, a diversas artes que son consideradas en alguna medida como más ventajosas (RB 57).
Leyendo el capitulo 35, comprendemos claramente que algunos intentaron sustraerse a estos deberes y encontrar justificaciones. Considerando el contexto concreto, también comprendemos qué urgente se hacía esta oración: "Oh Dios, ven pronto a ayudarme". "Tengo delante de mí una semana entera con este trabajo al que no estoy acostumbrado. Ayúdame, para que logre sacar algo en ella, para que consiga presentar algo comestible en la mesa, para que no ceda a la desesperación y soporte los reproches de los hermanos". Y podemos también entender por qué la comunidad repite por tres veces: "Ven pronto a ayudarme", por ejemplo, cuando ve que este o aquel hermano se tiene que ocupar de un determinado servicio en aquella semana: "¿Cómo barrerá los pasillos? ¿Y que pasará con las manchas de los paños? Y la comida se quemara aún más?". La oración final, a su vez, será comprendida mejor dentro de su contexto concreto: "Tú, oh Dios, me has consolado". "He sobrevivido a esta

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semana, he logrado desarrollar mi trabajo sin murmurar, no he caído en poder de la depresión, he logrado soportar pacientemente los reproches de los hermanos". Pero esto también es verdadero para los otros hermanos: "Tú oh Dios, me has consolado"; he logrado tragar la comida; he sido capaz de cerrar los ojos frente a los rincones que han quedado sucios; he logrado llegar al final de esta semana sin juzgar ásperamente."
¿Qué tiene que ver todo esto con la búsqueda de Dios? Por su puesto que sí, indudablemente: la búsqueda de Dios no nos ahorra las durezas. Pero la adversidad no se nos impone a propósito para humillarnos, es la situación normal que comporta el vivir juntos. El objetivo final es servir a los otros, y haciendo así no me perderé. Y éste aparece como uno de los modos benedictinos concretos de buscar Dios.



Consecuencias

En este contexto Benito da pruebas de ser un santo realmente sabio. En primer lugar, dice que los hermanos enfermos se pueden considerar dispensados, pero que los hermanos débiles no serán eximidos de este servicio. Pero reciben ayuda, para que por el servicio "pueda crecer la caridad". Por cuánto concierne a las otras ocupaciones, exhorta a los monjes a no caer en la soberbia (Cf. RB 57,2). Aquí, en efecto, la recompensa no es la estima de los demás, el logro de un buen resultado, la carrera, sino el crecimiento de la caridad: el amor por cada uno de los demás y, obviamente, por Dios. Éste es un modo de buscar a Dios en la vida de cada día. Benito parece querer decir: no busques a Dios fuera de todas estas cosas, en las nubes, búscalo en las ocupaciones de cada día, cúmplelas con amor y deja que tu amor crezca por medio de ellas. La fuente de Benito, Basilio, cuando habla del amor más ardiente, lo propone como tema sobre el que meditar. Benito, tendiendo más hacia las cosas prácticas, cree que tenemos que buscar de alcanzarlo en la vida de todos los días y no en actos heroicos.

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Éste es el estilo de vida benedictino: el amor más ferviente se expresa también en los servicios prácticos, la casa de Dios se ha de reconocer también por las camas bien preparadas (RB 53,22), la solicitud del cillerero tiene que ser reconocible por su "moderación" (RB 31,12). Cuando Benito hace referencia a un elevado grado de experiencia de Dios, en el que la persona hace todo sin esfuerzo alguno, naturalmente, por motivo del amor a Cristo y por la dulzura que deriva de practicar las virtudes (RB 7,68), implícitamente afirma que no hace nada diferente, sino que sigue actuando exactamente como antes. Por tanto, el místico no deja la comunidad o la familia para llevar a cabo empresas extraordinarias, sino que ejecutará con un espíritu diferente los servicios cotidianos y seguirá la rutina cotidiana (Cf. también el octavo grado de humildad).
Para buscar Dios no necesitamos ir a países lejanos en que cumplamos acciones heroicas o experiencias sensacionales, sino que aparece claramente que Dios se encuentra en la ceniza y en el polvo de la vida y los servicios cotidianos; de este modo nuestro amor crecerá y buscaremos a Dios siempre con mayor fervor.



Actitud

Me pregunto: ¿qué se entiende por servicio? ¿Significa propiamente abajarse a hacer los trabajos más humildes, incluso hasta aquellos asociados a la condición servil? Desde que Jesús ha venido a servir, nos ha dejado una actitud a imitar muy eficaz. En la Regla de Benito encuentro una descripción muy significativa. Seguir no lo que me es ventajoso, sino lo que es útil para los demás. Saber elegir el bien de los otros podría ser definido como un ir más allá de nosotros mismos. Esta definición es muy cercana a aquella que se encuentra en el capítulo relativo al buen celo (RB 72,7). Benito no quiere que los monjes estén deseosos de recibir humillaciones, porque también en este caso podría reconocerse una forma solapada de egoísmo, de búsqueda de sí mismos, pero - análogamente a Jesús - nos hace proceder hacia la dirección opuesta: buscar lo que puede ser útil para quien está cerca de nosotros. A veces se puede tratar de renunciar a un

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servicio porque no es ventajoso para los otros, otras puede ser un reproche, pero a menudo están implicados los servicios que solicitan caridad. ¡Buscar lo que es útil para el otro es un método benedictino y cristiano de buscar Dios!



Espiritualidad

En estos servicios cotidianos Benito divisa un sentido profundo. Hace referencia al lavado de los pies en la parte central del Capítulo 35 (relativo el servicio de la cocina). Este gesto es considerado como un sacramento de reconciliación y comunión, como una imitación de Cristo que ha lavado los pies de sus discípulos como señal de que los amó hasta al final (Jn 13), y ha "venido no para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos" (Mc 10,45). Jesús ha lavado los pies de los discípulos para que ellos puedan tener parte con él (Jn 13,8). Los discípulos son a su vez invitados a lavarse los pies unos a otros (Jn 13,15); éste es el modo de seguir Cristo. Y, en fin, éste también es considerado como un servicio hecho al mismo Cristo. Cristo no se avergüenza de entregarnos sus pies. Es un honor por nosotros lavarle los pies.
¡Buscar a Dios! A Dios se le encuentra de dos formas: por una parte cuando servimos, cuando imitamos a Jesús Cristo, crecemos en las relaciones recíprocas y en la unión con él, buscamos a Dios y lo encontramos en aquellos a los que servimos; y por otra lo encontramos en los pobres, en los que se encuentra inmerso, en los marginados, en los extraños, y en todos los miembros más débiles de nuestra familia y sociedad.



c) Servir a los enfermos

El servicio continúa en el servicio que se presta a los enfermos, sea por los mismos miembros de la comunidad o por personas que vienen del exterior. Tienen que ser servidos como el mismo Cristo en persona: "y lo que hicisteis con uno de estos pequeños lo hicisteis

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conmigo " (RB 36,3). Aquí Benito evita intencionalmente añadir: "el ultimo de mis hermanos", porque esto puede ser interpretado en el sentido más restringido de únicamente los hermanos. Peor aún: si los enfermos no se comportan como hermanos de Cristo, entonces estamos dispensados de servirlos como si fueran el Cristo, como Basilio parece indicar (Reglas breves 155). Se trata de una cuestión extremadamente práctica que tiene relación con la búsqueda de Dios. ¿De qué manera podemos encontrar a Dios en los enfermos? Son tan diferentes de él. Es fácil buscar y encontrar Dios en las personas piadosas y virtuosas, ¿pero como se le puede encontrar en los que son desagradables y faltos de cualquiera atractivo? Benito recomienda a los enfermos comportarse como Cristo. Pero sabiendo bien que éstos no se comportan siempre así, exhorta a los que cuidan de ellos a tratarlos con paciencia (RB 36, 4-5). Tratar con ellos significa sostenerles fijándose en lo que hay de más precioso en ellos: la presencia de Cristo, por más escondida que pueda estar. Así podemos ayudarlos a crecer, a desarrollar mucho más las actitudes positivas. Buscando a Dios y sirviendo a Cristo en ellos, hacemos así que el Cristo encerrado en ellos salga y llegue a ser más vivo.



d) Hospitalidad

La hospitalidad se manifiesta preferiblemente hacia quien viene de fuera y con los pobres. Desde el primer verso (RB 53,1) Benito establece que en ellos se recibe a Cristo, tanto si son virtuosos como si no. Continúa luego diciendo que es en los peregrinos y en los pobres donde se le recibe principalmente, y todavía remacha que aquí su presencia no depende de las virtudes, sino que tenemos que buscarla en la pobreza. La búsqueda de Dios comporta que acogemos a los otros con amor, caridad, respeto y solicitud, de forma que descubramos cada vez más a Cristo en ellos.
Esto concuerda con el capítulo del cillerero, el administrador de todos los bienes materiales respecto a los otros (como somos todo) donde leemos esta l afirmación fundamental: "Se cuide especialmente con solicitud de los enfermos, de los niños, de los huéspedes y de los

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pobres" (RB 31,9). Estas son, según Benito, las personas favoritas, los lugares privilegiados en los que podemos buscar y encontrar a Dios. Éste es el corazón de toda la administración, y también de la posibilidad de buscar y encontrar a Dios.
La palabra "vasos" (vasa), es empleada para las personas débiles (Cf. RB 64,12), pero también para todos los objetos materiales y para los utensilios. El cillerero - cada uno de nosotros - debe considerar todas las cosas como vasos sagrados del altar (y ésta es la parte principal del capítulo). Me pregunto: ¿cuáles son los vasos del altar en el siglo VI? Benito ciertamente no pensó en las macetas de flores, y tampoco en las velas, sino en el cáliz y la patena que contienen la presencia eucarística de Cristo. No son objeto de veneración porque estén hechos de oro o plata, sino por causa de su función de contener a Cristo. Luego, podemos hallar Dios en todas las cosas. Ignacio de Loyola lo dice explícitamente, mientras que Benito solamente nos da una muy discreta indicación sobre ello.
La hospitalidad comprende todas nuestras actividades en el trabajo pastoral, en el ocuparnos de la salud, y dondequiera que tengamos que tratar con las personas débiles y con las cosas. Así, esta solicitud por los enfermos, los niños, los huéspedes, y todas las cosas nos concierne a cada uno de nosotros como un modo para buscar Dios.
Si buscamos a Dios, sólo podremos encontrarlo si hacemos algo de bueno en la práctica, ¡no en teoría! A este propósito, Agustín nos dice en un pasaje: "Sólo cuando los discípulos de Emaús invitan finalmente al Señor a quedarse y preparan la comida, lo reconocen". A mi parecer esto significa: quiero buscar a Dios y a Cristo, y, sin embargo, podría no encontrarlo porque todavía me detengo a un nivel teórico; solamente haciendo algo por los que tengo cerca de mí, buscando lo que es útil para ellos, encontraré de veras a Dios.
Pero es también en el capítulo 53 donde Benito nos enseña que no tenemos que buscar solamente a Dios en estas personas y venerar a Cristo en ellos. Tenemos que encontrarnos junto con ellos para leer el Biblia, orar y participar en la liturgia. Dios tiene que crecer en las personas en estos dos aspectos, y éste es un modo común de buscar a

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Dios con todos los miembros más necesitados y más débiles de la comunidad (cf. RB 72,11-12).
A partir del capítulo 58, donde recurre directamente a la expresión "búsqueda de Dios", encontramos tres concretas experiencias benedictinas de búsqueda Dios: en la oración, en el discernimiento o escucha y en los servicios concretos. Cada vez se tiene que mirar al Dios encarnado, a Cristo, que ora en nosotros y al que nosotros oramos; al que imitamos por la obediencia y a quien escuchamos; al que imitamos sirviendo, que sirve en nosotros, y al que nosotros servimos y hallamos en cada cosa. No se trata de una presencia estática, sino de una presencia que crece a través de nuestro servicio hecho con amor. Así contribuimos a hacer más intensa nuestra búsqueda de Dios. Me parece que estas motivaciones son tan válidas hoy en día como en tiempos de san Benito.
La búsqueda de Dios: hemos enumerado ámbitos diferentes - la liturgia, la oración, la Sagrada Escritura, la obediencia, los servicios -, sea dentro de la casa, sea por cuánto concierne a los enfermos o a nuestras diferentes formas de apostolado, ya que Dios está presente en cada cosa. Me parece que Benito tiene otro consejo que dar por cuanto concierne a los lugares en que buscar y encontrar Dios.



4. En las situaciones difíciles y en mí mismo

¿Qué podemos decir respeto a las situaciones? ¿Qué circunstancias favorecen mi búsqueda de Dios? Espontáneamente pensamos en situaciones buenas, santas. Me parece importante notar que evidentemente Benito no cree que encontramos solamente a Dios en las circunstancias ideales, sino en las situaciones tal como son, también en aquellas muy difíciles. El cuarto grado de humildad de la Regla describe condiciones difíciles, desfavorables, injustas; contradicciones, persecuciones, apuros y adversidades de todo tipo. Espontáneamente podemos decir que los demás ponen obstáculos a nuestra búsqueda de Dios. Sin embargo, la sentencia clave de este pasaje es: " Pero, seguros por la esperanza de la recompensa divina, siguen con palabras de gozo cuando dicen:'Mas llegamos a superar

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