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judaicamente, no espiritualmente. Sin un cuerpo ve su propia manera de actuar inmutada al contacto con otro cuerpo, ¿cómo no quedará inmutado quien toca el cuerpo de Dios con la manos puras?

193. Juan concluye el tema de la oración. Insiste sobre la perseverancia en la oración, sobre algunos aspectos prácticos, sobre la oración adaptada a cada uno, y concluye:
Ten valor y tendrás a Dios mismo por maestro de tu oración. Es imposible aprender a ver por medio de palabras, porque ver es un efecto de la naturaleza. Tampoco es posible aprender la belleza de la oración por la enseñanza de otro. La oración no se aprende más que en la oración y ella tiene a Dios por maestro, él, "que instruye al hombre" (Sal 93,10), que le concede el don de la oración al que ora y que bendice los años de los justos (1 Sam 2,9).

4.8. Discurso al Pastor.

Después del discurso XXX y la breve exhortación, encontramos en la conclusión / epílogo de la Escala del Paraíso una carta o sermón -λογος- de Juan Clímaco al Pastor, es decir, a Juan de Raitu, el que le había pedido el corpus de los discursos130. Mientras que en los 30 discursos se ha dirigido a los monjes cenobitas o bien ha hecho referencia a los esicastas -solitarios-, en este texto se dirige a uno que tiene la función de higúmeno -probablemente también de padre espiritual- de una comunidad. Es un texto que en cierto modo constituye la conclusión de la Escala, no da una definición del padre espiritual o del higúmeno, ni de su función, ni de su relación directa con los monjes; simplemente se dirige al padre espiritual/ higúmeno y le da simples indicaciones:

Haciendo una lectura del texto podemos sacar las líneas propuestas por la figura de padre espiritual / higúmeno131.


130 Cf., CLÍMACO, La escala, ob. Cit., pp. 322-343 (vers. Española).
131 Para Juan Clímaco, y para todo el monacato oriental hasta hoy, el padre espiritual es la figura carismática de la comunidad -puede ser o no ser el higúmeno, esto no tiene importancia-, es el que guía espiritualmente la comunidad, y está a

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203. Juan hace alusión al destinatario del texto: no el monje sino el higúmeno de la comunidad. Sería mejor traducir: En este libro de la tierra... pero en el de allá arriba... Notamos la retórica usada por Juan, la clara captatio benevolentiae usada en este principio:

En este libro de la tierra, venerable Padre, te he colocado en el último lugar; pero en el de allá arriba, tengo la confianza, nos precedes a todos, puesto que es verídica la palabra que nos dice que los que son los últimos en su propio pensamiento, serán los primeros en dignidad. (Cof. Mt 20,16).

204.(Léase: El verdadero pastor...por la operación de la iluminación, p. 322, vers. Española). El autor subraya la dedicación y la oración del pastor por su comunidad. Son cuatro las imagenes que Juan da del higúmeno: pastor, piloto, médico, maestro.

Juan subraya también claramente la unión entre el pastor y el rebaño; el rebaño progresa mientras que él mismo favorece al pastor132.

Un buen piloto salva a su barco... esto también es la señal de un buen pastor... Si las tinieblas y la noche de las pasiones...(ver. Española, p.323).

¿Quién son los perros que él se refiere? ¿Las exhortaciones? ¿Los hermanos?

205. Juan desarrolla el tema del higúmeno como médico. Da un posible buen número de instrumentos quirúrgicos de la época. Cuatro son las pasiones que el higúmeno debe desarraigar:
-Las pasiones externas e internas.
-La soberbia.
-La ira.
-La vanagloria.

cargo indefinidamente, hasta la muerte, o bien hasta que se retira a la soledad, aunque en éste último caso puede seguir todavía como guía de algunos monjes.
132 Este tema lo encontramos también en los números 324ss (ver. Española)

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En fondo son estas las pasiones que extensamente ha subrayado a lo largo de la Escala.

207-208. Dos aspectos importantes son subrayados para el pastor: es el que ha vencido las pasiones, es hábil, es decir, entrenado como: pastor, médico, piloto, y además es claro en el pensamiento -a veces debe afligir (209) y tiene la caridad- si es necesario también por escrito.(209).

210. El pastor debe actuar con cada uno según la propia medida133: a veces con dureza, otras con suavidad.

212. Juan señala el papel de la propia celda en la vida del hesicasta.

213. Juan se detiene sobre algunos puntos en la aceptación de un candidato; notemos la semejanza con el párrafo 19 (13) del discurso IV, qué es la descripción de la aceptación de un candidato.

215. Juan se detiene sobre la responsabilidad del pastor, sea la de formar al discípulo, sea simplemente del peso sobre sí:

A los que corren con el ardor de la juventud, ofréceles muy generosamente los mejores y los más nobles alimentos; a los que, a causa de sus disposiciones y de su temperamento, siguen más atrasados, dales leche, como a los niños pequeños... Existen hijos legítimos, nacidos de un primer matrimonio, otros son de segundo lecho, otros que son ilegítimos y otros que son expósitos. De la misma manera existen diversas convenciones con aquellos cuya carga se asume... Todo esto viene de la falta de fuerza espiritual y de la ausencia de impasibilidad. Ya hasta en el primer caso, en el que se ha tomado una carga en forma perfecta, no llevamos el fardo más que en proporción a la renuncia de nuestra propia voluntad...


133 El tema viene también en los párrafos 214-215.

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En la paternidad espiritual Juan coloca también la caridad, es decir el peso de la carga más allá de sus propias fuerzas:

Hay hombres que por caridad espiritual se cargan los fardos de otros más allá de sus propias fuerzas, recordando esta palabra: "Nadie tiene amor más grande que el que entrega su vida por los que él ama" (Jn 15,13). Y hay otros que, habiendo recibido igualmente de Dios lo fuerza de llevar la responsabilidad de otros, no toman con gusto sobre ellos esta carga por la salvación de sus hermanos. A éstos yo los compadezco, porque no poseen la caridad...

Insistencia de Juan en el equilibrio entre el don de Dios y la colaboración del hombre:

... porque esto es absolutamente imposible mientras ellos no cooperen; pero ora para que Dios despierte su celo...

216. Tema de la obediencia como forma de muerte. Juan insiste todavía en el largo tiempo de formación.

217-218. Juan resume algunos aspectos sobre la persona del pastor:

-El pastor es generoso:
Si el que puede ser útil por su palabra y no la difunde liberalmente, no quedará sin castigo... Libera a los otros, tú que has sido liberado por Dios; salva a los que van a la muerte, tú que has sido salvado y no omitas nada por rescatar a los que los demonios quieren masacrar...

-El pastor es misericordioso:
No conviene siempre al superior juzgar según estricto derecho y esto a causa de la debilidad... pero en privado dijo separadamente a cada uno lo que convenía, sobre todo al que tenía el alma enferma...

-El pastor desvela el pecado, pero ama al pecador:

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Después de la confesión hagamos que se sientan más a gusto con nosotros dándoles testimonio de una solicitud todavía más grande que antes: esto aumentará su confianza y su amor hacia nosotros. Debemos también mostrarles el ejemplo de una extremada humildad y al mismo tiempo enseñarles a guardar el temor hacia nosotros...

219. Para Juan Clímaco en el ministerio del pastor hay una dimesión mistagógico-sacramental:

Venerable padre, antes de todo tenemos necesidad de la fuerza espiritual, a fin de que podamos tomar por la mano y librar de la mutiltud de pensamientos a los que hemos procurado introducir en el santo de los santos y a quienes hemos mostrado a Cristo reposando sobre la mesa mística y secreta, cuando los veamos atormentados y afligidos por la multitud de pensamientos que quieren detenerlos, sobre todo cuando cuando están en el dintel, ante la entrada. Y si algunos no son todavía más que niños pequeños, o muy débiles, es necesario que los tomemos sobre nuestros hombros y los llevemos hasta que hayan franqueado la puerta verdaderamente estrecha que da entrada...

222-223. Ejemplos de exégesis ascética de textos veterotestamentarios. Hay claramente en estos párrafos un fondo origeniano, sobre todo de las homilias de Orígenes sobre los libros del Antiguo Testamento.

224. Juan concluye el texto. Retoma la imagen de la escala que sube al cielo:

...por estas virtudes, más que por ninguna otra podemos acercarnos a Dios de toda pureza, que él sólo nos ayuda a adquirir. Él nos concede una completa impasibilidad y él solo nos hace pasar, gracias a ella, de la tierra al cielo...

Juan Clímaco ha empezado el primer discurso/escalón de la Escala diciendo: De todos los seres dotados de libre albedrío Dios

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es la vida, de todos es la salvación...; ahora termina el discurso al pastor diciendo simplemente, de la cima de la Escala: Elevándote hacia la cima de la escala santa y uniéndote a la caridad, la cual es Dios. A él pertenece la gloria por los siglos de los siglos.
Él es al mismo tiempo la base y la cima de la escala; el monje sube, de Dios hasta Dios.

Tomando las palabras del mismo Juan Clímaco en la compilación después del discurso XXX:

A él le pertenece la alabanza, el dominio y el poder, a él que es, que era y que será la única fuente de todos los bienes, por los siglos de los siglos. Amén.



P. Manel Nin OSB
Colegio Griego / San Anselmo

























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