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Por cuánto concierne a la datación de la misma vida de Juan Clímaco y de la redacción de la Escala hay problemas; la datación convencional sería situar la figura y obra de Juan entre el 575 y 650. ¿Tal vez sería él el abad Juan a quien Gregorio Magno manda en el 601 una carta suya28 con ayuda en plata y ropa para el hospital del Sana? ¿Por qué entonces un Juan Moscho en su visita al Sianí hacia el 580-590 no habla de la figura, que sería ya celebre, de Juan Clímaco?

3. La Escala del Paraíso
El conjunto del texto transmitido bajo el nombre de Escala del Paraíso de Juan Clímaco comprende cinco grupos de textos diferentes:

  1. Vida de Juan Clímaco, escrita por el monje Daniel Raitu. Contiene notas biográficas sobre Juan.
  2. Las cartas, dos, entre Juan de Raitu y Juan Clímaco. Contienen la pregunta hecha por Juan de Raitu a Juan Clímaco de escribir sobre la vida ascética, y la respuesta de Juan Clímaco.
  3. El texto de los 30 peldaños.
  4. La carta al pastor. Texto conclusivo dirigido a Juan de Raitu sobre el padre espiritual.
  5. Los Scholia29. Comentarios, textos patrísticos... añadidos a la edición griega del texto de la escala. Hay una gran cantidad de Scholia, es decir de pequeños comentarios hechos por otros monjes, o bien de sentencias de los Padres. En Migne estos Scholia están en griego y en latín, excepto un pequeño grupo que está solamente en latín, este pequeño grupo ha sido identificado por Gribomont con la obra de Angelo Clareno, que hizo una traducción en latín de toda la Escala, un latín bárbaro y muy incorrecto. Clareno fue un franciscano espiritual de finales del siglo XIII, en la Marche italiana, perteneciente a los grupos de Celestino V (1294). Después de la abdicación del Papa, estos grupos fueron forzados al exilio por el Papa Bonifacio VIII, muchos fueron a Grecia; allí descubrieron los textos monásticos


28 PL 77,1117-1119.
29 Cf. GRIBOMONT, La Escala, p. 350

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orientales que fueron para ellos una revelación. Clareno tradujo textos ascéticos importantes: La epístola 125 de Juan Crisóstomo, la Escala del Paraíso de Juan Clímaco, la Gran Carta y los Opúsculos de Macario, la Epístola a Marcelino de Atanasio, y textos de Gregorio de Nisa e Isaac de Ninive. La traducción de Clareno fue la puerta de ingreso para la Escala del Paraíso en Italia y después en Europa.

3.1. Estructura del texto.

Nos encontramos con un texto, cuyo núcleo principal está formado por treinta discursos - λογοτ-, llamados "peldaños" por los editores posteriores y de un texto conclusivo: la Carta al Pastor, que constituye un tratado sobre la doctrina del padre espiritual y sobre el superior de un monasterio. La Escala del Paraíso sería, en cierto sentido, una obra de síntesis de la doctrina monástica de los seis siglos primeros de la historia del monacato, del mismo modo que la obra de Máximo el Confesor lo es para la dogmática de los primeros siglos30. Aunque la comparación con la escala de Jacob no se encuentra en nuestro texto, estamos frente a un texto que se convierte en el símbolo del progreso espiritual del monje hacia Dios, progreso que Juan resume en clave claramente cristológica en las últimas líneas del peldaño XXX31.
Aunque la transmisión textual de la obra ha sido muy trabajada, podemos descubrir en ella una estructura bastante clara que en cierto modo esclarece el texto, so bre todo la intención del autor. El texto puede ser edificado sobre cinco grupos de peldaños, una posible división estructurada podría ser32:

1. Separación del mundo (I-III):


30 COILEAU, Jean Climaque, col. 372.
31 Juan aplica el texto sea a la caridad sea al mismo Cristo: Oh, amante mío, si no te liberas de la materia terrestre no podrás conocer mi belleza. Pueda esta escala enseñarte la trama espiritual de las virtudes. En su cima me he establecido, como ha dicho mi gran iniciado: "Ahora quedan estas tres virtudes: la fe, la esperanza y la caridad, pero la más grande es la caridad (1C. 13,13)", (XXX,38).
32 Cf. COILLEAU, Jean Climaque, col. 373.

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33 El termino λιπια (neologismo) significa delgado, no gordo, con grasa; aquí tiene el sentido de no implicarse.
34Es una de las virtudes que la tradicción monástica oriental -especialmente los apotegmas- exige a los monjes: saber separarse de los suyos, de su lugar y hacerse extraño físicamente y espiritualmente; los dos aspectos van siempre unidos.
35El verbo griego μεταϑοεω significa "repensamiento", "cambio de actitud", "cambio de pensamiento".
36El termino φνλακη podría ser traducido también como "custodia", "guardia".
37Sobre los múltimples sentidos de πεϑθος "compuncióne", "aflicción", "llanto", cf., I. HAUSHERR, Penthos. La doctrine de la componction dans l'orient chrétien, in OCA 132, Roma 1944; también O. CLEMENT, Le chant des larmes. Essai sur le repentir, Desclée, Paris 1982

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38 El termino significa también "indiferencia", "negligencia"; sobre la acedia, cf., G. BUNGE, Akedia, Luthe-Druck, Köln 1983, (tr. italiana y francesa).
39 Otros traducen simplemente "Sobre la castidad", y también "Sobre la lujuria y la castidad".

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En la organización interna del texto hay intencinadamente un progeso en la intención del autor, un progreso que tendrá ser el lector el que descubra mano a mano que avanza en la lectura del texto. Juan Clímaco hace avanzar a su lector más en modo concéntrico que de modo lineal ; con frecuencia nos sirve de comparaciones y de imágenes: militares, atléticas, marítimas... refieriéndose a recuerdos personales o bien a acnédotas; con frecuencia termina su pensamiento sin aclarar su idea: el que es inteligente, comprenda...

Hemos dividido el texto en diversas partes o grupos de peldaños:
Un primer grupo,los tres peldaños (I-III) propone el tema de la ruptura con el mundo. Es una parte donde abundan las definiciones y las diversas distinciones: diversos grados entre los hombres (I,1-2)41; Dios quiere salvar a todos los hombres, pero responder a esta voluntad de salvación, depende de la libertad de los hombres (I,4)42. Para Juan Clímaco todos los hombres pueden ser servidores de Cristo, pero solamente el monje puede conseguirlo de modo pleno. Existen diversos motivos por los que se convierte en monje -si renuncia al mundo-, y Juan enumera tres de ellos de modo especial: con miras al Reino futuro, a causa de la multitud de los pecados y por amor de Dios (I.16-17). Juan hace referencia a las tres modalidades para vivir la vida ascética: la vida común, la vida solitaria y la vida con dos o tres hermanos alrededor de un padre espiritual (I,45). Éste, como un nuevo Moisés, será su director y su intercesor (I,18-19). Cada monje, en cambio, tiene que elegir un camino de renuncia: la soledad para los


40 Cuando hablamos de estructura del texto en una obra del monacato antiguo, sobre todo en un texto no latino, no debemos buscar tanto los puntos ordenados de modo preciso y claro, sino más bien en círculos concéntricos que avanzan hacia el centro; los temas, presentados ciertos en el modo más claro posible, aparecen de nuevo en la presentación de otros temas para clarificar y también retractar los que se han vistos precedentemente.
41 Los peldaños y los parágrafos citados corresponden a los de la traducción francesa, cf. CLIMAQUE, L'Échelle.
42 En cierto modo, este párrafo presenta el enfoque de toda la Escala, es decir la bondad de Dios hacia todos los hombres, y la libertad de todos los hombres para responder a esta bondad.

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sensuales, la vida común para los coléricos, y un modo mixto de vida común y de soledad para la mayoría.

Un segundo grupo de cuatro peldaños (IV-VII) proponía las virtudes fundamentales del monje. Son peldaños destinados a los monjes que viven bajo un padre espiritual: que viven en la obediencia (IV)43, en la penitencia (V)44, en el recuerdo de la muerte (VI), en las lágrimas (VII).
Estos cuatro peldaños tienen una unidad clara; están relacionados entre sí por algunas anécdotas, recuerdos y narraciones de sucesos de otros monjes y con la narración de la visita de Juan al cenobio de Egipto y al "monasterio de los penitentes" que estaba cerca.

Un tercer grupo corresponde a la lucha contra las pasiones (VIII-XXIII). Este grupo, el más largo, constituye el corazón de la obra, encontramos una serie de análisis de los vicios capitales y de sus virtudes opuestas. En todos los peldaños que describen y analizan los vicios, encontramos un desarrollo parecido: nacimiento de los vicios, definiciones, causas y manifestaciones, anécdotas, soluciones. 1) Un primer grupo de vicios lo encontramos en seis peldaños (VIII-XIII) que van desde la cólera hasta la acedía. En el monje existe un camino directo de la cólera a la acedía: de la cólera nace el rencor -recuerdo de los males- y la maldad; de la maldad nace el hablar mal y la mentira, y de la mentira nace la acedía. Para vence estos vicios es necesita un retroceso: el silencio de la lengua, de los pensamientos del corazón, para llegar al temor de Dios.
2) Un segundo grupo de vicios lo encontramos en cuatro peldaños (XIV-XVII). Un puesto central en este grupo, y por otra parte al centro de toda la Escala, se le ha dado a la lujuria (XV); el combate por la castidad tiene en Clímaco un sentido de transfiguración del


43 En este peldaño existen tres partes: la primera que habla de la opción de la vida cenobítica; una segunda ofrece ejemplos de monjes obedientes; una tercera parte habla acerca de la virtud de la obediencia, cf. CLÍMACO, La Scala, p.17, n. 15.
44 En la primera parte de este peldaño el autor nos presenta el ejemplo de los encarcelados de Tanobo; en la segunda parte, el autor exhorta a la penitencia, ibid., p. 17, n. 16.

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cuerpo, de santificación, de transformación del amor humano en amor divino45.
3) Un tercer grupo de vicios es propuesto en seis peldaños (XVIII-XXIII): de la insensibilidad espiritual al orgullo.
Un cuarto grupo corresponde a la perfección en la vida práctica (XXIV-XXVI). Este grupo constituye un tránsito entre la lucha contra las pasiones y los últimos peldaños de la escala. El núcleo de estos peldaños es el de las beatitudes: dulzura, simplicidad, rectitud, humildad... Constituye un tipo de conclusiones y de presentaciones de todo lo que se ha dicho a lo largo de todo el texto.
Un quinto y último grupo corresponde a la unión con Dios a través de la hesiquía (XXVII-XXX). Estos últimos peldaños describen la última fase del proceso de unificación personal y de unión con Dios llevado a término por y en el monje. Convirtiéndose en un testimonio personal del grado de perfección adquirido por el mismo Juan Clímaco.

Al final de la Escala encontramos un texto muy particular: la Carta al pastor. Teniendo a Cristo como único pastor, Juan lo propone como modelo a aquel que ha sido ha sido llamado a llegar a ser pastor de los hermanos. El higúmeno del monasterio debe ser a la vez pastor, médico, maestro y guía (Carta, 1-7).

Nos encontramos ante un texto ofrecido por un monje que ha llegado a la luz de Dios y que ha hecho la experiencia del camino por el que se llega. Más allá de la propia experiencia, sin embargo, en la Escala encontramos el eco de la tradición monástica precedente: Evagrio, Diacono de Fotica, la humanísima tradición de los monjes de Gaza Barsanufio, Juan y Doroteo -de aquí el realismo espiritual y el discernimiento. Ha sido todo este conjunto de cosas que ha llevado la Iglesia de tradición bizantina a reservar a la Escala del Paraíso de Juan Clímaco un puesto de excepcional relevancia en su tradición ascética y de celebrar el autor de manera especial el cuarto domingo de cuaresma. La Escala no pretende proponer toda una normativa monástica clara, pero solamente y sobre todo quiere proponerle al


45 Este mismo camino de transformación es propuesto por Filosseno de Mabbug en sus Homilías Espirituales

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monje la cooperación en su vida entre la libertad humana y la crucifixión de nuestro cuerpo, no transfigurado todavía por la luz divina, para llegar a la unión con Dios46

3.2. Las fuentes47.

Al principio del Discurso al pastor, Juan Clímaco afirma:

El verdadero pastor es el que, por su bondad, su celo y su oración, es capaz de buscar y de poner en el buen camino las ovejas razonables que se han perdido (cf. Jn. 10,10). El pilo es el que ha obtenido, por la gracia de Dios y por sus propios trabajos, una fuerza espiritual que le hace capaz de arrancar el barco no solamente de las olas desencadenadas, sino hasta del mismo abismo (cf. Mt 8,24; Mc 6,51). El médico es el que ha adquirido la salud del cuerpo y del alma y no tiene necesidad para ellos de ningún remedio (cf. Mt. 9,12; Lc 4,23). El verdadero maestro es el que lleva en sí mismo el libro espiritual del conocimiento escrito por el dedo de Dios, es decir, por la operación de la iluminación que viene de él y que no tiene necesidad de otro libro48.

Parece bastante claro que Juan quiera que cada uno enseñe de sí y no se sirva de los escritos de otros. Esto, en cambio, no significa que él no sea deudor de otros; la Escala, como veremos, es un libro ya empapado por la tradición monástica precedente, es una obra de síntesis. Aunque Juan haya insistido, en el texto precedentemente leído, en el encuentro personal con Dios y el esfuerzo -trabajo- personal, él tiene un base de lecturas de autores de los que da, por algunos, mención explícita pero no citas exactas49.


46 Cf. CLIMAQUE, L'Échelle, pp. 8-10.
47 CF. CHRYSSAVGIS, The Sources, p. 3ss.
48 Carta al pastor, 2,3,4,5, cf. CLÍMACO, La Escala, p. 322. Ediciones Monte Casino, 1990.
49 En los textos monásticos antiguos debemos buscar la citas del autor, pero casi nunca la cita precisa de la obra, cf., CHRYSSAVGIS,The Soucres, pp. 3-4.

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