monje la cooperación en su vida entre la libertad humana y la crucifixión de nuestro cuerpo, no transfigurado todavía por la luz divina, para llegar a la unión con Dios46
3.2. Las fuentes47.
Al principio del Discurso al pastor, Juan Clímaco afirma:
El verdadero pastor es el que, por su bondad, su celo y su oración, es capaz de buscar y de poner en el buen camino las ovejas razonables que se han perdido (cf. Jn. 10,10). El pilo es el que ha obtenido, por la gracia de Dios y por sus propios trabajos, una fuerza espiritual que le hace capaz de arrancar el barco no solamente de las olas desencadenadas, sino hasta del mismo abismo (cf. Mt 8,24; Mc 6,51). El médico es el que ha adquirido la salud del cuerpo y del alma y no tiene necesidad para ellos de ningún remedio (cf. Mt. 9,12; Lc 4,23). El verdadero maestro es el que lleva en sí mismo el libro espiritual del conocimiento escrito por el dedo de Dios, es decir, por la operación de la iluminación que viene de él y que no tiene necesidad de otro libro48.
Parece bastante claro que Juan quiera que cada uno enseñe de sí y no se sirva de los escritos de otros. Esto, en cambio, no significa que él no sea deudor de otros; la Escala, como veremos, es un libro ya empapado por la tradición monástica precedente, es una obra de síntesis. Aunque Juan haya insistido, en el texto precedentemente leído, en el encuentro personal con Dios y el esfuerzo -trabajo- personal, él tiene un base de lecturas de autores de los que da, por algunos, mención explícita pero no citas exactas49.
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46 Cf. CLIMAQUE, L'Échelle, pp. 8-10.
47 CF. CHRYSSAVGIS, The Sources, p. 3ss.
48 Carta al pastor, 2,3,4,5, cf. CLÍMACO, La Escala, p. 322. Ediciones Monte
Casino, 1990.
49 En los textos monásticos antiguos debemos buscar la citas del autor,
pero casi nunca la cita precisa de la obra, cf., CHRYSSAVGIS,The Soucres, pp. 3-4.
La fuente principal de la Escala es la Sagrada Escritura; Juan, como de otra parte toda la tradición monástica oriental, cita abundantemente el texto sagrado, pero con citas muy libres, es decir adaptando el texto, suprimiendo o añadiendo palabras50. Nos encontramos con Juan, como por otra parte lo vemos en los autores monásticos, sobre todo en los de la tradición siríaca, con un tipo de exégesis "ascética", es decir la tipología que se hace sobre el texto sagrado se le aplica al monje o al cristiano en clave ascética. Los textos más usados por Juan Clímaco son los Salmos y los libros Sapienciales para el Antiguo Testamento, y los Evangelios -Mt, Lc o Jn- las cartas de Pablo para el Nuevo Testamento.
Por cuánto concierne a los Padres, Juan ha leído probablemente a Basilio, y Juan Crisóstomo, aunque no los cita
directamente, y sobre todo a Gregorio de Nazianzio51, que lo llama simplemente
"el Teólogo". Juan ha leído también a Gregorio de Nisa, especialmente por cuanto concierne al tema de la visión de
Dios, de las pasiones, de las deificaciones52.
Juan Clímaco cita a Orígenes y a Evagrio reprochándoles, aunque en algunos puntos depende fuertemente:
Guardémonos todos, especialmente los que hemos caído en el pecado, no vayamos a caer en el error de Orígenes (que dijo que el día del Juicio Dios por su misericordia salvaría no sólo a los buenos, sino también a los malos); porque esta enfermedad perniciosa, que exalta el amor divino por los hombres, es muy agradable a los amigos del placer53.
Evagrio delirante se creyó el más sabio de los sabios en sus pensamientos y palabras. Pero estaba en la ilusión este
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50 El Escalón XXX, constituye una larga paráfrasis de 1Cor. 13; cf.
CHRYSSAVGIS The Soucres, p. 4.
51 CHRYSSAVGIS The Soucres, pp.4-5, donde el autor propone la
confrontación entre algunos de los peldaños de Juan, sobre todo con las oraciones de Gregorio.
52 Cf., ibid, p. 5.
53 Discurso V, 52; cf. CLÍMACO, La Escala, p. 115. Ed. Monte Casino, 1990
desgraciado y se reveló como más loco que todos los locos en muchas cosas y especialmente cuando dijo: "Cuando nuestra alma desea comidas variadas, reduzcámosla a pan y agua". Prescribir tal cosa equivale a pedirle al discípulo escalar toda una escalera de un solo salto54.
Juan, en cambio, se vale del pensamiento de ambos sin citarlos; en efecto, más que contra Orígenes y contra Evagrio,
Juan está contra el origenismo que había sido condenado en el 543 y 553; la mística origeniana ha entrado en Juan a
través de Gregorio Nacianceno, Gregorio de Nisa, Marco el Eremita y Diadoco de Fotica. De todos modos las
coincidencias con Evagrio -análisis de los vicios y de las virtudes..., no están tanto en dependencia con la
"escolástica" de Juan ante Evagrio, sino en cuánto en la común experiencia espiritual que se encuentra en el
desierto y en la ascesis. Juan toma de Evagrio más el vocabulario que el sistema, por ejemplo, en la lista de
las virtudes55.
La demonología de Clímaco es claramente evagriana, sobre todo a través del De octo spiritibus malitiae transmitido
bajo el nombre de Nilo. Para Juan, en cambio, la jerarquía de los valores es diferente a la de Evagrio; para él
la virtud más alta es el amor56, mientras que para Evagrio la gnosis es superior
al amor.
Juan todavía cita a otros autores, pero sobre todo se refiere a los ancianos -los gerontes- a través de citas indirectas: "alguno me dijo", "otro me explicó", "he escuchado a alguno"...; a menudo usa como fuente los apotegmas, san Antonio y otros Padres del desierto. Existen también puntos comunes con el corpus de Macario, especialmente en el tema del corazón como centro de la persona humana y en la primacía del amor.
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54 Discurso XIV, 159; cf. CLÍMACO, La Escala, p. 159. Ed. Monte Casino, 1990.
55 Discurso XVI; Cf. CLLÍMACO, La Escala, p. 187. Ed. Monte Casino, 1990.
56 Discurso XIV,94, cf., CLÍMACO, La Escala, p. 181.
Juan se sirve y cita también a Juan Casiano a quien llama "el Grande"57 y también probablemente se vale de Marco el Eremita (siglo V) y Diadoco de Fotica (siglo V). Juan es sobre todo el continuador de la escuela palestinense del desierto de Gaza a través del tema del padre espiritual.
3.3. Difusión del texto e influencias.
El editio princeps de la Escala es la de Mathiu Arder, Sancti patris nostri Ioannis Scholastici abatís
Montis Sina, qui vulgo Climacus appellatur opera omnia, texto griego y traducción latina, París 1633.
Esta edición se fundamenta sobre pocos manuscritos no fiables; ha sido retomada por el Migne -PG88-,
y también reproducida por el Trevisan58; una edición no crítica pero más fiable en cuanto al texto
es aquella de Sophronius Eremites59.
La tradición manuscrita de la Escala es muy larga u no ha sido todavía directamente estudiada; hasta
hoy se ha hecho solamente el estudio de los manuscritos ilustrados, de éstos existen 33. Por cuanto concierne
a las traducciones, señalo algunas que nos hacen ver la difusión de la obra: siríaca (siglo VII), árabe
(siglo VIII), aramea (siglo X,), eslava (siglo XII), de las que han venido la rusa -3 ediciones-, rumana,
serbia-croata, búlgara, greco moderna (siglos XVI-XVII), latina (fragmentos en un ms. de Monte Casino del
siglo XI, la de Ángel Clareno (siglo XIV), italiana (elaborada de Gentile de Foligno, +1348, discípulo de
Clareno), portugués (siglo XIV), española (elaborada por Juan de Estrada, siglo XVI, con una segunda edición
elaborada en México en el 1540, ha sido el primer libro editado en las tierras del Nuevo Mundo), francés
(siglo XVII, traducida del italiano), inglés (siglo XVII, traducida del francés), alemana (siglo XIX).
El influjo de la Escala en Oriente está legado sobre todo al desarrollo del movimiento hesicasta,
especialmente en el tema de la vela y la custodia del corazón. Tuvo gran influencia sobre Simeón el Nuevo
Teólogo y en toda la controversia palamita. También tuvo influjo sobre loas autores monásticos eslavos:
Nil Sorskij. José de
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57 Discurso XVI,150, cf., CLÍMACO, La Escala, p. 268.
58 TREVISAN, S. Juan Clímaco, ob. cit.
59 Cf. SOPHRONIUS¸Climax, ob. Cit.
Volokolamsk; también tuvo su influjo sobre los espirituales latinos del siglo XIV.
3.4. Contenido del texto60.
Buscar sacar fruto del texto de la Escala del Paraíso, una teología del monacato, sería desfigurar de alguna manera el motivo y la finalidad misma del texto; para Juan Clímaco la teología es única y es la contemplación de la Santa Trinidad. Esta contemplación y la experiencia de la dinámica del amor de Dios Juan la propone en la Escala como algo que el monje debe vivir; el texto, por lo tanto, no propone una teoría del monacato sino un camino -una subida- que induzca a vivir cada día la economía divina para llegar a la contemplación de la Santa Trinidad, al amor61. Juan será desconfiado hacia el monje que quiere hacer teología -que no vive la teología-, que enseña, que se propone como maestro:
La compunción del dolor no concuerda con el estado de quien habla de Dios, porque éste por su naturaleza elimina a aquel. Quien ocupa el escaño episcopal se asemeja a aquel que ocupa la cátedra profesional, mientras que el compungido se parece a quien pasa la vida sobre un basurero y sobre un saco62.
Para el autor, no hay una oposición entre teología y monacato porque la primera es fruto de lo segundo, es decir, de alguien que ha vencido en la aflicción, la lucha contra las pasiones. Juan Clímaco no habla de una teología del monacato, ni debemos buscarla, pero habla de la vida monástica -lucha contra las pasiones del alma- como un camino para llegar a la teología, a la teoría de la Santa Trinidad, al amor. La figura del monje presentada por Juan Clímaco, o más bien el
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60 Cf. I. HAUSHERR, La théologie du monachisme chez Saint Jean Climaque,
in Théologie de la vie monastique. Etudes sur la tradition patristique, col. Théologie 49, Aubier, Poitiers
1961, pp. 385-410.
61 Cf. Discurso XXX, 201; cf. CLÍMACO, La Escala, p. 316.
62 Discurso VII, 65, cf. CLÍMACO, La Escala, p. 144
camino propuesto por Juan Clímaco al monje deberemos -trataremos- de adivinarlo a lo largo de la lectura de la Escala del Paraíso, y sobre todo deberemos entenderlo como un camino que quiere ser estrechamente fiel a la tradición monástica precedente; ésta es, para Juan, el modelo a imitar, y no tanto los libros cuanto los padres:
Que sean tu modelo y tu ejemplo, la figura e imagen de tu penitencia estos santos condenados de que te he hablado. Y no tendrás necesidad de ningún libro en toda tu vida, hasta que Cristo, Hijo de Dios, te ilumine en la resurrección de una perfecta y verdadera penitencia. Amén.63
En el Oriente cristiano, el camino de cada fiel, de cada monje, de la misma Iglesia, podríamos decir que es un camino de Dios a Dios, es decir un camino en la compunción y en la esperanza, de vuelta a Dios. La Cuaresma, especialmente en el rito bizantino, es vista como una vuelta que Adán, el hombre, hace hacia Dios64. Este es el camino propuesto por la Escala, un camino, el del monje, como vuelta a Dios:
Dios es la vida y la salvación de cuantos ha querido crear, justo de todos, fieles e infieles, justos e injustos, pío e impíos, esclavos de las pasiones o libre de ellas, monjes y seglares, doctos e indoctos, sanos y enfermos, jóvenes y no tan jóvenes65.
Dios es caridad. A él pertenece la gloria por los siglos de los siglos. Amén.66
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63 Discurso v, 54. cf. CLÍMACO, La Escala, p. 115; ed. Monte
Casino, 1990
64 Los textos de la liturgia bizantina para el domingo primero del
inicio de la Cuaresma, denominada domingo del paraíso perdido, subrayando este tema que estará presente a
lo largo de toda la Cuaresma: la vuelta de Adán del paraíso al paraíso, el camino de Cristo en la economía
de la encarnación.
65 Discurso, I,2, cf. CLÍMACO, La Escala, p. 41.
66 Carta al Pastor, 101, cf. CLÍMACO, La Escala, p. 343. ed.
Monte Casino, 1990.
El exordio de la Escala del Paraíso es Dios, la plenitud también es Dios, primero Dios Creador, después Dios Caridad. Para Juan Clímaco el camino de vuelta a Dios, el camino que conducirá a la contemplación de la Santa Trinidad es el camino de la pureza de corazón que lleva a la visión de Dios (Mt 5,8)67. En este punto Juan Clímaco se presenta claramente como discípulo de Evagrio.
A esta pureza de corazón se llega a través de la oración y las lágrimas. El tema de las lágrimas es importante en la tradición monástica antigua68, Juan Clímaco la compara con el bautismo:
Es más grande que el bautismo mismo, esta fuente de lágrimas que brota después de él. -por muy audaz que parezca esta afirmación-. El bautismo, en efecto, nos purifica de las faltas que le han precedido, mientras que las lágrimas borran las faltas cometidas después de él...69.
Para Juan está claro, en todo caso, que la pureza de corazón es un don de Dios y fruto de la compunción, no tanto del esfuerzo del monje:
Sin embargo, cuando volví, noté que estos mismos con la ayuda de Dios y con su compunción, incluso yaciendo en su
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67 La pureza de corazón como peldaño más alto para poder acceder a la teoría
-visión de Dios-, es un tema frecuente en la literatura monástica, especialmente en la siríaca; Juan el Solitario, monje
de la segunda mitad del siglo V, en sus tratados sobre las bienaventuranzas cambia el orden del texto bíblico -Mt. 5,9,
después Mt. 5,8- dejando para el final el comentario a las bienaventuranza de la pureza de corazón: la visión de
Dios como fruto de la pureza de corazón.
68 I. HAUSHERR, Penthos. La doctrine de la componction dans l'Orient
Crètien, en OCA 132, Roma 1944; también O. CLEMENTE, Le chant des larmes. Essai sur le rpentir, Desclée
de Brouwer, Paris 1982; volveremos a este tema en la lectio del VII discurso.
69 Discurso VII, cf. CLÍMACO, La Escala, p. 122; ed. Monte
Casino 1990.
lecho se apaciguaron habiendo sido levantados del dolor por el camino del divino consuelo...70.
Encontramos también en Juan Clímaco un tema, también éste apreciado por la tradición monástica precedente: la vida monástica como modelo también para los que viven en el mundo, es decir aquello que los monjes hacen puede ser imitado -más en el esencia que en la forma- por todos los cristianos:
Oí una vez a unos negligentes que vivían ene le mundo y decían: «¿Cómo podremos nosotros vivir la vida monástica, -τεν μοναδικ εν βιον μετελθεξν-71 estando casados, encerrados en los negocios temporales?». Les respondí: «Todo el bien que podáis hacer, hacedlo: no ofendáis a nadie, no digáis mentiras, ni toméis lo del prójimo, ni os levantéis contra nadie, no queráis el mal para nadie, no faltéis a la iglesia, sed misericordiosos con los necesitados, no escandalicéis, ni deis mal ejemplo a nadie y contentaos con vuestra mujer. Porque si hacéis esto no estaréis lejos del reino de los cielos» (Mt 19,16-20).72
Juan Clímaco no contrapone la vida monástica y la vida secular, pero siempre la segunda es inferior a la primera y en cierto sentido ésta deberá ser consecuencia de la primera vivida en
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70 Discurso XXVI, 150, cf. CLÍMACO, La Escala, p. 270.
71 El termino μοναδικος
literalmente significa "singular", "unitario"; aquí tiene un sentido más ascético de "aislado", "solitario".
72 Discurso I, 37, cf. CLÍMACO, La Escala, p. 46, ed. Monte
Casino 1990. El tema de la imitación de los monjes de parte de los seglares, o bien de las virtudes
de los monjes vividas según ellos por los seglares, se encuentra en la literatura monástica precedente,
sobre todo en la predicación de los pastores sobre los monjes, cf. M. NIN, Monjes y monacato en la
predicación de Severo de Antioquia. A propósito de las "homilías Catedrales" LV y LXI, en Agustinianum
34 (1994) 207-221; también Severo de Antioquia. No tengo cosa alguna que la predicación de la fe, (intr.,
trad. Y nota cargo de M. NIN). Textos de los Padres de la Iglesia 13, Bose 1994, pp. 25-26. El tema tiene
como trasfondo probablemente la Vida de Moisés de Gregorio de Nisa.
profundidad. En torno al tema del joven rico a quien Jesús le pidió vender todo (cf., Mt 19,21), no se trata de una renuncia que debería haber llevado al bautismo sino de una renuncia en clave ascética73:
Algunos desprecian por orgullo a los que viven en el mundo; otros lo hacen en su ausencia, para evitar la desesperación y para armarse de esperanza74.
Juan nos pone ante los dos peligros del monje: el de la soberbia por la propia vocación y el del desprecio por la propia vocación. Para él, de todos modos es evidente la superioridad de la vida monástica. Propone un triple nivel de progreso: el primero, el del hombre en el mundo, cuya virtud es la renuncia, el segundo, el segundo el del monje (cenobita) cuya virtud es la oración, el tercero, el de la esicasta cuya virtud es la caridad:
Juan Clímaco no menciona nunca la "función" del monje en la Iglesia; para él el monje no es el que hace, administra, crea, mueve... sino aquel que está -en la Iglesia-; todos los aspectos exteriores de hacer, administrar... deberá no solamente evitarlos sino huir para llegar, solo, a la esichia. También la misma vida cenobítica presentada en el discurso XIV es casi accidental, es decir, es un peldaño más hacia la esichia. No hay, tampoco, una referencia al sacerdocio de los monjes; una
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73 Quizá aquí haya un eco de la práctica, tal vez muy común en el ámbito
siríaco de los siglos III-IV, del bautismo legado a una renuncia de tipo monástico: pobreza, continencia...
Para Juan Clímaco -los ambientes palestinos o sinaíticos son más extensos en este sentido que en los siríacos- el
bautismo se recibe sin la renuncia a los bienes y al matrimonio.
74 Discurso II, 5, cf., CLÍMACO, La Escala, p. 50, ed. Monte Casino 1990.
vez solamente habla de los sacerdotes relajados que comunican pensamientos relajados a los discípulos.
De alguna manera Juan resume el puesto de los monjes en el discurso XXVI:
Los ángeles son una luz para los monjes, y la vida monástica una luz para todos los hombres. Que los monjes se esfuercen, pues, por ser buenos modelos en todas las cosas y no ser para nadie ocasión de escándalo, ni en sus obras ni en sus palabras. Porque si la luz se vuelve tinieblas, cuánto más oscuras se volverán las tinieblas ellas mismas, quiero decir, los que viven en el mundo (cf. Mt 6,23)75.
4. Lectio de algunos párrafos elegidos.
Se han elegido para hacer una lectio siete discursos, más la Carta al Pastor que es el epílogo a la Escala. La elección se ha hecho a partir de la división en cinco puntos propuesta por el texto76. El discurso III sobre hacerse extranjero, ha sido tomado de la primera división del texto, que trata de la ruptura con el mundo (I-III); el discurso IV sobre la santa y siempre memorable obediencia, y el discurso VII sobre la compunción que produce alegría, han sido tomados del segundo grupo de los discursos que trata de las virtudes fundamentales del monje (IV-VII); el discurso IX sobre el recuerdo de los malos, y el discurso XIII sobre la acedía, han sido tomados del tercer grupo de los discursos, el más extenso, que es la enumeración de las pasiones (VIII-XXIII); el discurso XXV sobre la sublime humildad, ha sido tomado del cuarto grupo de los discursos, que se refiere a la vida práctica del monje (XXIV-XXVI); el discurso XXVIII sobre la santa oración, ha sido tomado del quinto grupo de los discursos, los que hacen referencia sobre la unión con Dios (XXVII-XXX); finalmente veremos la Carta al Pastor.
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75 Discurso XXVI, 153, cf. CLÍMACO, La Escala,p.245, ed. Monte Casino, 1990.
76 Cf. 3.1. Estructura del texto.