COLLEGIUM INTERNATIONALE SANCTI BERNARDI IN URBE















P. Manel Nin, OSB

Prof. Del Colegio Griego/San Anselmo





JUAN CLÍMACO

ESCALA DEL PARAÍSO

















Apuntes y notas para el
Curso de Formadores de la Orden Cisterciense
(Pro manuscripto)


Curia General de la Orden Cisterciense
ROMA - 2002




2

Te has mostrado, san Juan, un verdadero maestro para los monjes, tú que has dispuesto las sucesiones de tus discursos como una escala divina, que sale de la purificación de la ascesis hacia la contemplación luminosa. Padre venerable, ruega a Cristo Dios nuestro nos conceda la gracia de la salvación.

(Tropario del 30 de marzo, fiesta de san Juan Clímaco)

Honramos a san Juan que aquí abajo fue un ángel, y para el cielo un hombre de Dios, una alhaja del mundo y tesoro de las virtudes, en él los monjes tienen un ejemplo; plantado en la casa de Dios ha florecido como un justo, como un cedro en el desierto, haciendo crecer el rebaño de la ovejas espirituales de Cristo, en la justicia y en la santidad.

(Tropario del cuarto domingo de Cuaresma, vísperas)

Habiendo escuchado el Evangelio del Señor, padre venerable, san Juan, has dejado el mundo y has tenido en nada la riqueza y la gloria que te ofrecía; luego tú has dicho a todos los hombres: Amad a Dios y su gracia será siempre en vosotros; ya que no hay nada preferible a su amor; y cuando venga en la gloria, encontraréis reposo entre sus santos. Por tus súplicas, oh Cristo, concédenos la gracia de la salvación.

(Tropario del cuarto domingo de Cuaresma, vísperas)

Con el correr de tus lágrimas has hecho florecer el desierto estéril, con tus lamentos has hecho producir a tus penitencias cien veces más, con tus milagros maravillosos te has convertido en faro luminoso para el mundo: venerable padre, san Juan, suplica a Cristo nuestro Dios que salve a nuestras almas.

(Tropario del cuarto domingo de Cuaresma, vísperas)



3

Tú has hecho crecer divinamente en tu jardín la viña de la fe; por medio del trabajo de la ascesis nos has exprimido el jugo y has colmado el cáliz espiritual de la templanza alegrando el corazón de tus místicas ovejas. Padre venerable, suplica a Cristo Dios nuestro.

(Cuarto domingo de Cuaresma, oda 5)

Tú te has convertido en morada de Dios, padre Santo, la has hecho resplandecer con tus virtudes, como oro puro la has adornado de fe y amor; enseñando los preceptos divinos te has alienado en la ascesis y te has librado de las pasiones, has adquirido la sagacidad, la fuerza, la castidad y la humildad; iluminado por la oración constante, has merecido las mansiones celestes, san Juan, nuestro padre, que nos guíe hacia el cielo.

(Cuarto domingo de Cuaresma, orthros)





















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